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domingo, 10 de enero de 2010

Nadie es perfecto


Joe E. Brown: "Hablé con mamá. Estaba tan contenta que hasta lloró. Quiere que lleves su vestido de novia. Es de encaje blanco ".

Jack Lemmon: "Osgood, no puedo casarme con el vestido de tu mamá. Seguro que ella y yo ...no tenemos el mismo tipo".

Joe E. Brown: "Podemos arreglarlo".

Jack Lemmon: "Oh, no hace falta. Osgood, he de ser sincera contigo. Tú y yo no podemos casarnos".

Joe E. Brown: "¿Por qué no?.

Jack Lemmon: "Pues, primero porque no soy rubia natural".

Joe E. Brown: "No me importa".

Jack Lemmon: "Y fumo. ¡Fumo muchísimo!".

Joe E. Brown: "Me es igual".

Jack Lemmon: "¡Tengo un horrible pasado!. Desde hace tres años estoy viviendo con un saxofonista".

Joe E .Brown: "Te lo perdono".

Jack Lemmon: "Nunca podré tener hijos".

Joe E. Brown: "Los adoptaremos".

Jack Lemmon: "No me comprendes, Osgood. (Se quita la peluca). Soy un hombre".

Joe E. Brown: "Bueno, nadie es perfecto".

"Con Faldas y a lo loco" (Some Like It Hot, 1959)
Dirigida por Billy Wilder. Guión de Billy Wilder y I.A.L. Diamond.

sábado, 28 de marzo de 2009

50 años de locura travestida

A pesar de su legendaria frase final, la comedia de Billy Wilder 'Con faldas y a lo loco' sigue siendo, 50 años después de su estreno, un mecanismo perfecto nacido de un rodaje caótico en el que los problemas tenían un nombre: Marilyn Monroe.

'Nadie es perfecto' era la frase que, creada a última hora y con titubeos por Billy Wilder y el guionista I.A.L. Diamond, cerraba una sucesión de elementos de combinación improbable -'gangsters', travestis, romance, playa y jazz- que, sumada al talento de tres actores como Tony Curtis, Jack Lemmon y Marilyn Monroe, resultó infalible.

Pero ese desenlace -espetado por Joe E. Brown a Jack Lemmon cuando desvela su identidad masculina- no habría tenido lugar si no fuera porque Monroe, que estaba embarazada, llegaba siempre tarde y contaba con su asesora de interpretación en el plató, hizo tan difícil el rodaje que Wilder y Diamond buscaron para ponerle fin una opción que no implicara su presencia.

Así nacía la escena que hizo Historia y que se remataba a ritmo de tango y concluía una odisea que le hizo a Wilder pronunciar aquello de: "Mi psiquiatra me ha dicho que soy demasiado viejo y demasiado rico para volver a pasar por una experiencia similar".

"Sabía que íbamos en pleno vuelo y que había un loco en el avión", decía el cineasta en referencia a la actriz --con la que ya había trabajado en 'La tentación vive arriba' (1955). Cuando se acabó el rodaje, atacaría de nuevo: "Por primera vez puedo mirar de nuevo a mi esposa sin que me entren ganas de pegarle por el simple hecho de ser mujer".

Sus caprichos, sus retrasos y su por entonces marido, Arthur Miller, no ponían las cosas fáciles y el proyecto a punto estuvo de estrellarse. "Sus pechos están hechos de granito, pero su cerebro de queso suizo", metaforizaba el director de 'El crepúsculo de los dioses' (1950).